Qué acontecimiento… a pesar de l os nervios de novata total, todo ha salido genial.
Llamé a mis amigas y les conté que tendrían que venir a mi casa a tomar café con la mente abierta y dispuesta a vivir una experiencia que les cambiaría la vida. Algunas tuvieron que poner cara de haba pensando en que iba a traerles a algún gurú oriental extraño…
Cómo no sabía cómo se iban a desarrollar los acontecimientos, preparé una british-merendola estupenda. Preparé tés de todos los sabores, vajilla retro y pastelitos caseros… por si acaso necesitábamos endulzar el asunto.
Todas mis amigas llegaron puntuales… en plena merendola sonó el timbre… y ¡Oh! Sorpresa, una chica encantadora y nada vulgar (¿porqué pensaría yo que esto tendría un aire vulgar?)vino con un trolley. Comenzó a sacar de la maleta un sinfín de objetos de diseño que cualquiera pensaría que son mas para la nouvelle couisine que para el sexo. Todas nos quedamos fascinadas con la cantidad de vibradores sin pinta de ello que nos puso sobre la mesa. Pero eso no fue todo… lo que más nos fascinó fueron los modelones de lencería y las pezoneras dignas de una auténtica pin-up. Yo me hice con un par de ellas dignas de un numerito de Dita Von Tese… no me extraña que su ex se quedara bizco con tanta exuberancia y femineidad… así espero que se quede mi chico esta noche.
Mis amigas se quedaron encantadas. Todas se compraron alguna cosilla y no pudieron resistirse a la tentación… La chica, encantadora, además de vender las cosas nos dejó toquetearlo todo y participó de nuestro cachondeo. Además se convirtió en una especie de sexóloga digna de mención.
Ya os iré contando las cositas que me compré… y sí, mi chico se quedó bizco y yo me sentí una reinona… ja!